No todos los ángeles son del cielo
Ni todos los demonios del infierno
La tierra también produce ambos
Y andan por ahí sueltos.
Unos con sonrisas de puertas abiertas
Vestidos de inocencia de ceda,
Intachables políticos y reverendos,
Amigos y más que amigos, quisiera.
En cuanto a los otros; los ángeles
no se delatan tan fáciles.
Los ángeles son los que buscamos y queremos,
Ángeles que Idealizamos y soñamos,
Ángeles que por una estúpida tendencia al sufrimiento,
ignoramos, para con los otros encapricharnos.
Talvez por verlos de premio, no se.
Por la aventura talvez.
Pero caminamos tras el desaliento,
Vez tras vez.
Esos otros, tan persuasivos de inocencia maldita,
Demonios de puertas pintadas a la pared,
Que hacen lacerar nuestras almas con el capricho,
A ti mi demonio en carne dedico este escrito.
Una espina más,
En mi te de sangre matutino.
En tu nombre un dolor más,
Mientras, espero el ángel mío.
Ven fallezcamos un rato ,
Hagamos cosas santas que no parezcan,
Que el infierno peque de envidia por el calor de nosotros,
Que el fuego purgue la soledad muriendo uno en el otro.
Ven fallezcamos un rato,
Neguemos el aire a nuestros pulmones,
Y la coherencia a nuestros pensamientos,
hasta olvidar nuestros propios nombres.
Ven duerme a mi lado,
puedes sonreír con puertas abiertas,
Puedes soñar con los ángeles educados,
Que los celos no es uno de mis pecados.
By Jorge Rubio





Comentarios recientes